Bosquejo Estructural

Atrás Principal Arriba Siguiente

 

 

Arriba

 

Bosquejo estructural.

 En efecto, la erosión diferencial aparece como responsable de la topografía actual, si bien no hay que desdeñar el papel de la estructura subyacente, dominado por el extremo más oriental del zócalo del Macizo Asturiano, que se hace sentir en todo la región de Ramales deformando la cobertura secundario en lugar de plegarla violentamente. 

En conjunto, el área estudiada parece dominado por un pliegue de fondo, de gran radio de curvatura, que va hundiéndose progresivamente hacia el este, fracturado y levantado en torno a los Montes del Infierno, al noroeste de Ramales. Sólo al nordeste, la cobertura, constreñido contra los estratos plegados de Vizcaya, comienza a jugar su propio papel de estructura plegada. 

El sur de Ramales y hasta Carranza es una sucesión de pequeños anticlinales enlazados entre sí, debido probablemente a un empuje lateral que afectó a la cobertura espesa pero heterogéneo del Cretácico inferior ondulando los estratos en sus puntos más débiles pero sin llegar a conformar un gran pliegue anticlinal. Los geólogos lo han denominado como el pliegue San Roque‑Carranza y ocupa una extensión próximo a los cuarenta kilómetros de largo por veinte de ancho cuyo eje lo constituyen potentes cali­zas urgonianas irregularmente deformados en cortos anticlinales. Posiblemente su ori­gen radique en un movimiento del zócalo, En su sector central, el anticlinal ‑ denominado de San Vicente en este sector‑ parece terminar al noreste de Lanestosa, donde la compacidad de las calizas constituye una especie de pequeño circo de abruptas paredes que dominan una pequeño depresión repleta de derrubios, al sudeste de Covalana. Una serie de pequeños fallos afecto a los estratos cretácicos originando la desviación hacia el sudeste del citado anticlinal de San Vicente: la más importante de las fallos en cuestión ha motivado, posiblemente, el abrupto del norte de Covalana.