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Un
casco de función agropecuaria. Como sucedía en otras poblaciones vizcaínas antes de su
incorporación al proceso industrializador, el casco de Lanestosa presenta una
extraordinaria abundancia de funciones agropecuarias en sus edificios. La casa
es, a la vez, vivienda, almacén y establo, correspondiendo así al carácter
multifuncional de lo casa cántabra, aunque su tipología se desvíe
notablemente de la del caserío vasco, tanto por su estructura, alzado,
elementos y distribución. El análisis de la ubicación de establos en los
edificios del casco de la villa muestra su concentración en tres sectores: a lo
largo de la carretera a Ramales, más al norte del vado y puente actual de Los
Atrancos; en el extremo septentrional del casco, al final de las calles Correo y
Huertas; y en la práctica totalidad del área más intensamente ocupada del
interior del propio casco. Solamente el entorno situado al comienzo de la carretera
a Ramales, junto a los dos puentes y el barrio de Lama, muestran menor
incidencia de establos. Las consecuencias derivadas de tal situación, al margen
de consideraciones de índole sanitaria y de habitabilidad, nos hacen insistir
en la idea de que estamos ante un casco de tipología edificatoria exterior y
trama urbanas pero funcionalmente rural, en el que la ausencia de actividades
industriales o terciarias ha permitido el mantenimiento de los modos de vida
tradicionales. Lanestosa se configura, junto con Rigoitia y Gerricaiz, en una de
las tres villas vizcainas de comportamiento similar a lo largo del siglo XX y
ajenas al fenómeno general izado y homogeneizante del proceso industrial o
terciario. |