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Factores y elementos de la climatología local. Cuanto se ha insistido más arriba a la hora de valorar el
conjunto comarcal en lo referente al medio físico es perfectamente aplicable a
la climatología local. En efecto, la inscripción de Lanestosa en la orla
costera vasca le hace participar de los caracteres comunes a las tierras
situadas entre el Golfo de Vizcaya y la divisoria atlántico mediterránea. Sólo
factores derivados de su situación y emplazamiento pueden modificar, a escala
local, los parámetros generales de los elementos climatológicos. La mayor dificultad radica precisamente en el análisis de
los elementos, siempre mutantes, del clima: la ausencia de datos referidos a
precipitaciones, temperaturas, presiones, vientos, etc. es un problema común a
casi toda Vizcaya y aún se hará preciso esperar algún tiempo para superarla.
De ahí que se hayan utilizado las cortas series de datos controladas para
Arcentales, punto más próximo al estudiado y del que constan observaciones, aún
siendo conscientes de los riesgos que se pueden derivar de su extrapolación. El climograma resultante muestra el predominio neto de un
clima húmedo, templado, sin grandes variaciones estacionales y con ausencia de
sequía estival. Estaríamos ante una variedad de climatología oceánica,
dominada por precipitaciones en torno a los 1.400 mm./año, que ocasionalmente
podrían aumentar hasta los 2.000 o descender a 1.000 mm./año. Las temperaturas
medias anuales oscilarían entre los 11 y 15 grados, con medias de 18 grados en
julio y de 5,5 en enero. La insolación del valle resulta también afectada por su
latitud: los valores medios anuales alcanzarían las 1.800 horas de sol al año,
cifra muy inferior a la de la inmediata Meseta Septentrional, donde se alcanzan
los 2.800, e incluso de la óptima para el cultivo de frutales que no
desciende de las 3.000 horas sol/año. Sólo en junio, julio y agosto se superan
las 200 horas de sol, descendiendo por debajo de las 100 de noviembre a enero. Sin embargo, diversas consideraciones de carácter local
obligarían a rectificar ligeramente los datos de Arcentales con objeto de
adecuarlos mejor a las condiciones de Lanestosa. Los factores climatológicos
locales nos aparecen determinantes para elevar hasta 1.600 mm. el total de
precipitaciones anuales así como para elevar la temperatura media de julio a
20 grados manteniendo la de enero en torno a los 5,5. Porque si la función atemperadora del mar se hace
sentir en todo el País Vasco Litoral, en Lanestosa su incidencia supera a la
de otras áreas vizcainas como Arratia o el fondo del Duranguesado. Y ello por
cuanto la influencia marina remonta el valle del Asón sin ningún obstáculo,
en línea recta, penetrando en el valle del Calera por el boquete abierto entre
las peñas Lobera y del Moro. A escasamente 20 kms. del mar en línea recta,
Lanestosa se beneficia de su situación próxima al Golfo de Vizcaya. Pero junto a la situación ventajosa, la topografía local impone también
sus características. La depresión se halla completamente rodeada de barreras
orográficas que oscilan entre los 700 m. al norte, 600 a 700 al este y Oeste y
entre 1.000 y 1.300 al sur. El propio casco urbano se emplaza a 280 metros de
altitud con lo que el gradiente térmico apenas resultaría teóricamente
modificado en tres grados con respecto al del nivel del mar. Modificación que,
por otra parte, se compensaría por la estrechez del valle y el consiguiente
efecto pantalla térmica de las laderas que acentuaría el caldeamiento del
fonda del valle. Estas mismas razones serán también responsables de fenómenos
de inversión térmica, de nieblas matinales que irán desapareciendo a medida
que la insolación caldee los masas de aire estancadas entre las laderas
dominantes. La
presencia, al sur, de la barrera montañosa que conforma la cabecera del Calera
con altitudes superiores a los 1.000 metros y la propia altitud de la villa, próxima
a los 300 m., van a permitirla existencia del efecto Fóhen en situaciones climáticas
de dominio de vientos de componente sur. Sólo a resultas del adiabatismo, el
descenso de las masas de aire meridionales desde Los Tornos hasta Lanestosa
supone una ganancia de casi 10 grados, además de la desecación consiguiente.
Acumulación de calor que se traducirá en una elevación notable de las
temperaturas bajo dominio de vientos de tal componente. Pero la misma topografía
que cierra la cabecera del valle actuará, en situaciones de componente norte,
de manera radicalmente diferente, obligando a las masas de aire a ascender con
lo que su enfriamiento acelerará la condensación de su humedad produciéndose
en las laderas septentrionales la descarga, por precipitación, del vapor de
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