El Valle.
La
cuenca así del imitada en todo su perímetro está recorrida de sur a norte por
el río Calera y cuatro pequeños afluentes que le llegan por su margen derecha
esculpiendo cortas vallonadas transversales al valle principal.
Al
sur, la cuenca de recepción conforma un embudo de laderas empinadas cuyo fondo
se encuentra a 500 m. de altitud y la divisoria entre los 1.100 y 1.300 m. Su
superficie apenas abarca 8,5 kms. cuadrados de los que 6 corresponden a la
superficie drenada por el Arroyo Negro. Sin embargo, la cabecera se encuentra
compartimentada en pequeños sectores de los que los tres más orientales
vierten al citado Arroyo Negro mientras los cuatro restantes pertenecen a los
Canales de Los Tornos.
La
pendiente media de la citada cabecera alcanza valores del orden de 10 grados si
bien llega hasta los 21 en los citados Canales, lo que muestra la alta capacidad
erosiva del río sobre los materiales del complejo supraurgoniano.
A
partir de la confluencia de ambas corrientes las laderas van perdiendo pendiente
y el fondo del valle ganando amplitud, lo que posibilita el emplazamiento de
aldeas como la de Prado (Soba) y Calera del Prado (Carranza), en los primeros
repechos del antiguo Camino Real y en el fondo del valle respectivamente.
Inmediatamente
aguas abajo de La Calera, tras recoger los aportes de los arroyos de los Guindos
y de La Calera, el fondo del valle vuelve a estrecharse durante 2 kilómetros
hasta recibir el arroyo de Arahuste, en Valnera: la pendiente disminuye entre
ambas confluencias hasta el 2,4%. A partir de Valnera el valle volverá a
abrirse minimamente, alcanzando hasta 200 metros de anchura en el Molino del
Campo, para estrecharse de inmediato hasta La Ventilla en la cota de los 300
metros, en la confluencia con el arroyo de Sangrices.
Si
hasta el momento el valle mantenía una dirección sur-norte, desde La Ventilla
cambiará hacia el nornoroeste, coincidiendo con un ensanchamiento del valle y
su discurrir sobre los depósitos aluviales cuaternarios. A la vez, la pendiente
del talweg se reduce a 1,8% lo que posibilita el relleno del fondo con los
sedimentos aportados por la corriente.
En
el propio casco urbano de Lanestosa ei valle se ensanchará un tanto al recibir
al arroyo del Perenal alcanzando los 600 metros de amplitud para ir reduciéndose
paulatinamente aguas abajo y no llegar a los 300 m. en El Polvorín. Mientras
tanto, la pendiente ha seguido disminuyendo. Si entre Rocabao y Valnera era
del 2,4%, entre Valnera y Lanestosa alcanza el 2,2%.
Desde
El Polvorín hasta La Pared, el valle volverá a abrirse dominado ahora al oeste
por los abruptos de Sierra Lobera que caen a pico sobre el río mientras las
estribaciones de la del Moro se van alejando hacia el este. Finalmente, en un
nuevo rellano se emplaza la aldea de La Pared (Ramales), recostada sobre la
Sierra de Pando.
El
escenario descrito ha sido labrado fundamentalmente por el río Calera, a través
de un largo proceso erosivo cuyas muestras quedan aún patentes en una serie de
terrazas detectables aguas abajo del casco urbano. El análisis de la fotografia
aérea y del terreno parece identificar con bastante nitidez la existencia de
dos terrazas y restos de una posible tercera. A reserva de un estudio más
detallado y puntual, parece tratarse de “terrazas encajadas” en los propios
aluviones del lecho fluvial como consecuencia de procesos de incisión. En
efecto, la génesis de estas terrazas nos llevaría a pensar en terrazas climáticas
ya que la ubicación de los aluviones cuaternarios y el ensanchamiento del lecho
durante la rexístasia podría deberse a la entrega de una carga considerable
por parte de las vertientes escasamente protegidas. Pero disminuyendo la carga y
manteniéndose el caudal, la corriente fluvial debió ahondar en su lecho y
cortar su manto aluvial. Tal fenómeno parece haber sucedido en dos ocasiones
aguas abajo de Lanestosa. Así, es perfectamente detectable una terraza situada
a 5 metros de altura sobre el lecho actual en el paraje conocido como La
Barcena, en la margen izquierda del río al noroeste del casco urbano,
correspondida pcr otra situada en la margen derecha y recorrida por la carretera
de Ramales que sirvió de asentamiento a la expansión urbana de finales del
siglo XIX Todo el casco urbano de Lanestosa se emplaza sobre la misma.
En
un nivel inferior aparece otra posible terraza detectable entre la carretera de
Ramales y el río entre Entradil las y La Mata: restos de la misma, aunque muy
desmantelados, pueden corresponder a los de los Atrancos, parte posterior del
Ayuntamiento, el Perenal y proximidades de las Piscinas. De todas maneras, la
erosión lateral del río, sobre todo en el área de Entrambosrios ha debido ser
muy intensa terminando por desmantelar buena parte de esta posible segunda
terraza. La primera quedaría por debajo de la anterior y correspondería al
nivel sobre el que se ha encajado el actual curso del Calera.
Todavía
se recuerda que, a comienzos de los años cincuenta, el río corría dividido en
dos ramas entre La Caleruca y El Egido: el mantenimiento del término
Entrambosrios hace referencia a tal situación que la crecida de 1 957 debió de
rectificar.
De
todos modos, el colmatado del fondo del valle y las impetuosas crecidas que periódicamente
le afectan debió de obligar a la corriente a cambiar su curso en repetidas
ocasiones. La memoria oral señala su paso, aproximadamente a mediados del siglo
XVII, por las proximidades de la casa de la Herrería, lo que supondría
atravesar el núcleo urbano por su porción occidental, justamente por el
extremo opuesto al discurrir actual.
Si
al análisis topográfico y a la abundancia constatada de cantos rodados sumamos
los rasgos de la vegetación, y en concreto las muestras de vegetación de
ribera existentes aguas abajo del casco urbano, podríamos intentar reconstruir
trazados anteriores del río. Así, siempre en dirección norte, torcería a
la izquierda poco antes del puente de los Atrancos para lamer el borde de la
terraza de La Barcena y dirigirse al centro del lecho mayor, dejando a su
izquierda La Mies Grande y El Egido y torcer de nuevo a la izquierda en busca
del codo de La Madriguera desde donde saldría en la misma dirección que en la
actualidad para cruzar la carretera a Ramales poco después del Polvorín y
correr pegado a las faldas de la Peña del Moro.