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Extensión,
situación y emplazamiento. Son
apenas 1,31 kms. cuadrados los que comprende el término municipal de la villa; solamente Elantxove se le aproxima en el catálogo de municipios vizcaínos con
sus 1,72 kms. cuadrados. Con una altitud media de 298 m., el término municipal
se reduce al fondo del valle medio del río Calera sin que las divisorios de
aguas lleguen, como suele ser habitual, a constituir límites con los municipios
vecinos de Carranza y Valle de Soba (Cantabria), al Este y Oeste
respectivamente.
Extensión
reducida e insignificante si la comparamos con la de su vecina Carranza y sus
131,8 kms. cuadrados. Incapaz de explicar por sí sola la causa de la existencia
de la villa. Es,
posiblemente, la situación del valle del Calero, junto con su dirección
norte‑sur la clave para el emplazamiento de Lanestosa en el único
ensanchamiento del mismo. Los
Montes de Ordunte, barrera entre Carranza y el burgalés Valle de Mena, culminarán
en el Monte Zalama, a 1.341 metros de altitud. Poco antes de la cumbre, a la
altura de La Collariza, se bifurca en dos: hacia el noroeste la digitación
correspondiente a Sierra Mesada, mientras la dirección dominante de la Sierra
continúa por La Moza hasta la cumbre del Zalama. A partir de aquí, cambiará
de sentido, y dejando de hacerlo de nordeste a sudeste lo hará de sureste a
noroeste. Así se inician una serie de tres pequeñísimos cuencas de recepción:
la principal entre Sierra Mesada y Rebedules, drenada por el arroyo de Pozo
Negro; una segunda entre Rebedules y Zalamo y la tercera entre este último
punto y el Alto de los Tornos. Los tres embudos confluirán aguas arriba de La
Calera del Prado, conformando de esta manera la cabecera del río Calera entre
Cantabria y Vizcaya, siendo el arroyo nacido entre el Zalama y Los Tornos el que
establece el límite entre ambos territorios. Pero
a partir del Zalama, la altitud de la Sierra comienzo a descender mientras por
la ladera meridional la erosión remontante del arroyo del Ventorrillo facilita
el acceso a la línea de cumbres para los pueblos burgaleses de Agüera y
Bercedo, nodo organizador de los comunicaciones con el Valle de Mena al este,
Villarcayo al suroeste y Espinosa de los Monteros al oeste. Aprovechando la pérdida
de altitud de la Sierra y el camino excavado por el arroyo del Ventorrillo,
las comunicaciones del norte de Burgos con la costa cantábrica de Laredo‑Santoña
pueden ser directos, a través del valle del río Asón, evitando de este modo
el gran rodeo que supone hacerlo por el Valle de Mena a Valmaseda primero, a
Castro Urdiales después y a Laredo y Santoña más tarde. Sólo sería preciso
remontar el Ventorrillo, alcanzar el inmediato Alto de los Tornos y descender en
vertical a La Calera del Prado para, siguiendo el río Calero, alcanzar al Asón
en Ramales y por Ampuero llegar a Laredo o Santoña. En
este contexto de comunicabilidad podría justificarse, desde el punto de vista
geográfico, la necesidad de un poblado vizcaino entre Ramales y los primeros
pueblos burgaleses ultramontanos. Supondría, geopolíticamente, la presencia
del Señorío en un camino que vendría a acortar sensiblemente el acceso al mar
del noreste del territorio burgalés y, por otro lado, el acceso a la meseta del
área oriental de la costa cántabra. Así entendido, el interés por repoblar
de manera rápido y efectiva la nueva villa adquiere todo su fuerza en la
llamada de la Carta Fundacional de la mismo a "todos los pobladores que
hi agora son en el sobre dicho Logor"...‑‑‑quier sean de
Francias, quier de España, o de qualquiera nascion que vengo hi poblar”. Y
desde tal perspectiva no cabía otro emplazamiento para la nueva villa que el
elegido: allí donde remansado el río nacido en Zalama serpentea sobre un
fondo plano, de aluviones, para ganar fuerzas que le permitan unirse al Gándara
antes de rendir tributo al Asón. Justo donde, ensanchado ligeramente el valle,
permite un mínimo espacio abierto, de apenas 600 metros de anchura, antes de
encajarse de nuevo entre las moles calizas de Peña del Moro y Sierra Lobera. Situación
estratégica por lo tanto; paso obligado y además, al pie del puerto, como
punto de reposo tras la bajado y/o preparación para la subida según cual fuera
la dirección a tomar. En cuanto a emplazamiento, el único posible: suelo llano
y drenado, resguardado de los vientos húmedos del oeste por la barrera que
supone la sierra que corre de sur a norte desde el Mazo (727 m.) hasta la sierra
Lobera (723 m.) y de los fríos del este por la sierra de Ubal (711 m.) que la aísla
de Carranza. Beneficiándose del efecto föhen proporcionado por los vientos del
sur que descienden de las alturas del Zalama y abierto a la influencia marina
que le llega directamente del norte a través del portillo de Covalanas.
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