Las Sierras.
Topográficamente, el área estudiada se inscribe en el extremo oriental de
la Cordillera Cantábrica, en contacto con la culminación occidental del Umbral
Vasco y ejerciendo en su límite meridional la función de divisoria de aguas
entre las cuencas atlántica y mediterránea, a través de los ríos Calera y
Ordunte en el primer caso y el Cerneja y la red del Ebro en el segundo.
Se pueden distinguir cuatro unidades del relieve local. La primera ocupa el
borde meridional, los Montes de Ordunte, desde Sierra Mesada al Pico de Zalama y
desempeña el papel de cabecera del Calera. La segunda arranca de Sierra Mesada
y se dirige hacia el norte a través de las sierras de la Muela y Ubal
ejerciendo el papel de divisoria de aguas con el Valle de Carranza. La tercera
arranca en la Sierra de Lobera, al noroeste de Carranza, y por la Loma del Mazo
y Torca del Moro cierra el sector septentrional del val le con las peñas del
Moro y Sierra Lobera. Finalmente, la cuarta unidad arranca de Sierra Lobera
directamente hacia el Sur, por La Casia y Alto El Mazo, para unirse a la
divisoria meridional al noroeste del Alto de Los Tornos.
La primera unidad señalada es una sierra de pendientes abruptas en cuyo
flanco septentrional la erosión remontante de los arroyos de Pozo Negro y los
Canales de Tornos ha esculpido una serie de pequeñas pero profundas
vallonadas, de gran pendiente, que se juntan aguas arriba de La Calera del
Prado. En las laderas abiertas al norte, la soliflucción sobre los materiales
ha actuado con fuerza quedando numerosas muestras de la acción erosiva
consiguiente.
La segunda, en cambio, presenta un perfil disimétrico, abrupto hacia
Lanestosa y mucho más suave hacia Carranza. Su altitud se mantiene sobre los
700 m., si bien Cotobasero alcanza los 800 m. En sus laderas orientales se
inscriben formas correspondientes a un segundo nivel de erosión, como las del
arroyo de Balalastra, mientras en la occidental una serie de arroyos descienden
en busca del Calera, donde también se percibe este segundo nivel de erosión
aunque con menos nitidez. Su dirección sur- norte dificulta
las comunicaciones entre Carranza y Lanestosa, obligando a un largo
recorrido que la bordee por el norte, siguiendo el curso del río Carranza.
En
la tercera unidad, el elemento de relieve más interesante es Sierra Lobera,
dominio de calizas fuertemente carstificadas, con profusión de dolinas,
simas, lenares (lapiaz) y cuevas, como resultado de la disolución de las
calizas. El estudio de las mismas se ha visto acompañado de la aparición de
vestigios de ocupación humana, como sucede con las situadas en la pared oeste
del Pico del Moro, colgadas por encima del talweg actual del Calera, y que
posiblemente deban su origen a antiguas galerías de origen cárstico de la época
glacial. La circulación subterránea de las aguas ha debido, por otra parte,
ser facilitada y complicada a la vez en este valle por la existencia de la falla
de Pando. Los escarpes de Peña del Moro y Sierra Lobera, aunque en avanzado
proceso de desmoronamiento, suponen la última barrera a franquear por el río
tras su recorrido por la llanura aluvial. En esta unidad se localizan
explotaciones mineras de galena que, en la actualidad, se encuentran abandonadas
por su escasa rentabilidad.
Finalmente,
la última unidad se compone de una alineación rectilínea, de cumbres
alomadas, que comienza en Sierra Lobera para deprimirse hacia el sur hasta La
Casia (692 m.), sobre La Ventilla, y mantenerse a una altitud media de 650 m.
hasta el Alto del Mazo (727 m.) desde donde por el Monte del Prado alcanzará
las proximidades de Los Tornos.
Las
vertientes ofrecen pendientes acusadas aguas abajo de Lanestosa y entre La
Ventilla la y las casas de La Mortera, obligando a la carretera Ramales-Bercedo
a discurrir pegada al río. A lo largo de toda la línea de cumbres, la fotografía
aérea permite apreciar claramente un relevante proceso cárstico, más
importante en el sector septentrional.