San
Juan
La víspera de San Juan existía la costumbre, desaparecida ya hace
bastantes años, de que los jóvenes colocasen ramos o coronas de flores en las
ventanas y balcones de las chicas que rondaban.
Más antigua ha sido la costumbre de encender una gran hoguera la víspera
de San Juan. Preparado el día anterior por los niños y jóvenes, que portaban
la leña necesaria, se encendía en las primeras horas de la noche y acudían
las gentes a su alrededor entre gritos y algarabía.
Igualmente en la víspera de San Juan, y en tiempos que ya sólo recuerdan
de oídas los nestosanos de más edad, se acostumbraba el acudir al río para
mojarse la cabeza, en la creencia de que así se quitaban los dolores de cabeza
para todo el año.