Árboles
frutales.
No
han faltado nunca árboles frutales en las huertas, dando frutas de excelente
calidad. Perales, manzanos, cerezos y ciruelos han sido las principales
especies, de las que aún actualmente, aunque en menor cantidad, se recoge buena
fruta.
Antiguamente
los árboles se compraban en un vivero del barrio de Rioseco (Carranza).
Se
acostumbraba a realizar injertos, siguiendo las modalidades de estaquillo y a
escudete. El de estaquillo consistía en cortar el tronco del árbol por la
punta, abriéndolo por la mitad e introduciendo dos púas. Se les echaba cera o
cola y se tapaban con un trapo para curar la herida. A escudete, conocido también
como a yema, se hacia con un corte en forma de T. Se levantaba la corteza y se
introducía la púa pelada por la parte que contactaba con el tronco del árbol.
Hecha esta labor se tapaban, tanto por arriba como por abajo, las partes del
tronco situadas junto a la púa.