Gutiérrez
Martínez
C/ Gutiérrez
Martínez n.ºs 12 y 16
Este
área del Norte está mejor cuidado que el sector que en otro lugar se explica.
La constituyen casas de labranza de mucha dignidad, vinculada la nº 12 al tipo
de solana entre antas. Esta vivienda lleva adosado un elemento de interés
etnográfico, el último horno que ha funcionado en Lanestosa, que tiene,
asimismo, una fachada muy correcta.
Por
su parte el nº 16 conoce balcón volado, con la mitad parcelada para solana de
madera cerrada con cristalera.
C/
Gutiérrez Martínez nº 8
También
llamada casa de Biota es edificio cúbico de dos plantas sobre solar
cuadrado,
construcción de porte culto que asume el elemento de los espolones enmarcantes,
colgantes, como los de la calle Arena nº 2. Entre estos se desarrolla un
corredor de madera de tres tramos. A él se abren los vanos del piso de
residencia, adintelados, muy austeros, como el diseño general. Sobre la central
se aprecio una fecha, que puede serlo de su construcción: 1889; quizá también
llevó la cartela el rótulo de propiedad.
Esta
casa, como muchas de la población, dispone de amplio zaguán, útil para
carruajes (y automóviles) que se convierte en verdadero elemento distribuidor
de los espacios internos de lo misma: estancias del piso bojo, paso a la huerta,
escaleras... El estragol conserva malamente el encachado.
Delante
de lo caso le pertenece una espléndida huerta tapiada, con un ingreso regular
labrado en sillería, orientado o Norte.
En
el mismo paraje existe otra huerta de alta tapia que acoge ahora un chalet de
ladrillo, construcción bojo que para nada vulnero, desapercibido como pasa, el
entorno.
Debiera tenerse como ejemplo, porque situaciones similares se presentarán
cada vez con más frecuencia (esquina Mirabueno con el palacio Bringas, ahora en
armazón...).
20 - C/
Gutiérrez Martínez nº 10
Esta
es la casa natal, o al menos en la que se crió el titular de la calle y del
monumento en otro lugar referido. Es un edificio discreto en el que conviene
destacar dos cosos: la balconada de madera con balaustres pintados de verde, y
el acceso, que es de medio punto, muy rudimentario y descentrado, imitación de
los modelos cultos desde el segundo tercio del siglo XVI.
Guarda
este edificio un objeto de interés etnológico, una aldaba de forja en tormo de
serpiente. El enlosado del portal y las escaleras de piedra caliza oscura se
conservan en buen estado, no siéndolo tanto el de su aspecto exterior.