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Lehendakari Aguirre nº 27
Manifiesta
pretensiones de palacio este ignorado edificio situado en uno de los puntos
menos conocidos de la villa. Su biografía ha debido arrancar de la intención
de dotar de residencia cómoda a una regular propiedad rústica, cerrada con
tapia y con cubos en los ángulos. Posteriormente se adecuó a otras funciones,
sobre todo las pecuarias, enmascarándose el núcleo fundacional en una serie de
añadimientos, en general feamente resueltos, lo que es de lamentar en edificios
de este tenor.
Dispone
de dos plantas y desván a cuatro vertientes y su fábrica es fundamentalmente
de mampuesto, pero con sillares en las esquinas, dinteles y jambas de los vanos,
además de en la imposta que separa las plantas bajas y en la cornisa de papo de
paloma, una de las más bellas de Lanestosa.
Lo
más interesante debió ser el portalón, en esquina, con dos amplios vanos de
medio punto sobre impostas de placa, abiertos uno a Levante y otro a Mediodía.
Esta proyección externa del edificio se ha visto cercenado por el cegamiento
del primero de los vanos. En este lado ha sufrido la casa varios desacertadas
reformas: algunos vanos, de marco resaltado de placa de oreja se han rasgado,
otros se han cegado; se han colocado allí unos contrafuertes de hormigón,
etc..., en fin, una pena. Por el lado de la fachada se ha dotado al edificio de
un balcón colgado, de madera, que presta al conjunto un carácter popular que
no le corresponde, pues en origen es un edificio de porte palacial, culto y de
mediados del siglo XVIII.
Hace
poco tiempo se ha derrumbado uno de los cubos de sillería, referidos al mismo
proyecto que el palacio, en uno de los ángulos de la vieja propiedad; se
conserva en buen estado el otro. Ambos han sido imitados modernamente en
Lanestosa, pon ejemplo en una finca de la calle Mirabueno. Hay que velar por
este tipo de curiosos testimonios, bastante habituales en Las Encartaciones (Valmaseda,
Carral, La Mella) y en Cantabria.