Casa de Labranza

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La casa de labranza 

A lo que denominamos casa popular se conoce en Lanestosa como casa de labranza, y se identificó con el tipo constructivo denominado “montañés”, aunque no afecta a todo aquel territorio, siendo también muy extendido por las Montañas de Burgos y Encartaciones, y más residualmente por el Bajo Nervión, por el Txorierri, Guecho, Górliz, etc... 

Destaca este tipo por su racionalismo, por la belleza de su diseño y por lo versatilidad de sus elementos constructivos e instalaciones. Además, con ello se conjugo un comportamiento perfectamente funcional respecto de los agentes climatológicos y de las necesidades productivas. Su aparejo, muy digno, no refleja bien el más bojo grado de jerarquización social que sus habitantes juegan en la vida local (aunque en esto hoy sus excepciones: casos Lehendakari Aguirre nº 16 y 14, C/  Mirabueno s/n, sector de La Lomo). Se trata de un mampuesto enlucido en blanco con los sillares en los marcos de vanos y en las esquinas. A lo que no renuncio lo cosa de labranza es o ser componente básico de algunas de las esencias de la arquitectura nestosana, de su imagen en suma, y lo hace a base, fundamentalmente, de un mismo tipo repetitivo muy bello. 

La casa popular nestosana apenas acusa variedades tipológicas, en efecto, pero, con todo, dentro del modelo general de casa de labranza podríamos distinguir dos subtipos: por un lado el que ordena entre medianerías, antas, espolones, cortafuegos o cortavientos, que de todas estas formas se conoce a los muretes avanzantes desde los muros laterales (a veces rectos, a veces colgados) que soportan la solana, balconada corrida o corredor. Por otra parte, se halla el que cuelga los balcones con lo sola ayuda de los canes, si bien pueden reforzarse con postes adosados y jabalcones (Mirabueno s/n, Plaza Viejo nº 4 hacia lo C/ Huertos, C/ Soba nº 2). 

Las balconadas pueden ser de uno o de dos registros; se parcelan en tramos y tienen contacto con las plantas altos a través de ventanas y balcones. La fachada, en el primero de los subtipos, aparece retranqueado, guarecida de vientos, sabia solución para la función económica campesina, pues corredores y estragales, a veces de más de 1,50 mts. de profundidad, sirven de secadero, de almacén ocasional de madera o hierba, de cobertizo para el corro, espacio de relación para coser o cubierto de la lluvia, o para tomar lo fresca en verano; En definitiva, espacios secundarios de solidaridad entre vecinos. Algunos sectores de la calle Sainz de Rozas nº 11 y 13, nº 26,28 y 30), un sector de los B.º de La Lamo y Polvorín y varios casos aislados, edificios incluso de aspecto bastante noble (Casa Biota, Calle Correo nº 16, calle Arena nº 2...) responden o este subtipo. El otro, de parecidos prestaciones, pero quizá algo menos bello, tiene, sin embargo, función más urbano, pues permite el tránsito ininterrumpido a cubierto: Sector calle Lehendakari Aguirre, sector Norte de lo Plaza Vieja... 

La distribución funcional por plantas en la casa agropecuaria de Lanestosa (advirtiendo que en casi todos los casos se troto de módulos unifamiliares) es lo siguiente: en la planta bojo se alberga el ganado; es parcelo despejada, con un pequeño espacio para zaguán enlosado (a veces encementado para que no resbale el ganado) o empedrado, sin otros obstáculos que dos o cuatro pies derechos sobre poyos que sostienen el forjado de madera. Estos postes se prolongan hasta la cumbrera que tiene siempre, o casi siempre, el caballete paralelo a lo fachada, desaguando la casa por tanto hacia ésta y hacia lo caro posterior en suave pendiente y con teja árabe. No existen, pues, otros muros de carga que los perimetrales, confiándose el peso de la estructura a lo madera. El piso segundo es de habitación, con vanos hacia la calle casi exclusivamente, y la tercera es el payo, almacén de hierba y grano que se suben por la escalera (de madera) naturalmente, o a base de poleas. Es poco habitual que lo caso de labranza de Lanestosa conozca algún agregado para pajar o henil; esta función secundaria puede desempeñarla las cabañas, fuera del término municipal, como es habitual en el caserío vasco: hórreos o bordas. Por contra, la casa labradora de Lanestosa es siempre capaz de albergar bajo su techumbre todas las prestaciones que sus habitantes les deman­dan, como lo es la casa cántabra del Asón, de Cabuérnigo... con los que guarda una estrecha relación; no hace falto insistir más en ello. 

Ahora bien, no se entendería esto si desconociéramos que los parcelas edificadas son, en general, grandes. Nunca ha debido haber estrechez en Lanestosa. Los solares no construidos, como en otro lugar de este libro se expresa, han debido ser siempre muchos. Ninguna de las parcelas que hemos medido responde bien a los que se suelen conocer como góticas o longueras. Nada se identifica bien en Lanestosa con los llamados casas de alforja habituales en las villas vascas (Valmaseda, Vitoria, Laguardia...). 

Si estamos dedicando aquí a este tipo de edificios un espacio un poco más largo, aludiendo incluso a la función, es por el interés que creemos tiene, conformando parte importantísima del paisaje urbano de la villa de Lanestosa; por ello queremos permitirnos tres o cuatro líneas más, que hacen relación al controvertido origen de este tipo de edificios. La teoría que más adeptos parece que tiene supone que la casa de fachada retranqueada entre medianerías con balconadas a lo ancho tendrá que ver con lo introducción del maíz en el territorio. Las balconadas serian los espacios de secadero, como lo son los de los hórreos asturianos y cántabros. Si tenemos en cuenta que el maíz no se impone en esta área antes de mediados del siglo XVII, la casa de la Calle Mirabueno s/n supone un pequeño mentís, si bien es hoy caso bastante aislado en Lanestosa, donde el morco cronológico de lo caso de corredores hay que situarlo sobre todo desde finales del siglo XVIII, con relativa densidad a lo largo de la centuria siguiente, siglo durante el que las interferencias del tipo sobre las células de función residencial pura es clara (cornisa Norte de lo Plaza Mayor). Evidentemente, el grueso de las casas con balconadas corridas es situación más moderna en Lanestosa que en áreas cántabras como Bárcena Mayor, Carmona, etc..., donde pueden fecharse desde los últimos años del siglo XVII ya lo largo del siguiente, más identificados éstas, además, (zaguán en arco), con los estilos históricos.