Cine
Durante
muchos años ha sido el cine uno de los principales divertimentos para los
habitantes de Lanestosa.
En
los años 20 ya existía cinematógrafo en la Villa. Estaba instalado y dirigido
por el cura párroco con fines instructivos y moralizadores (1).
Entre
los años 1941 a 1944, el Ayuntamiento de Lanestosa arrienda el local llamado
“juego de bolos” al vecino de la Villa, Pablo del Río, para la dedicación
de dicho local a la explotación de proyecciones cinematográficas.
Las películas,
de las casas Cifeso y Metro, se llevaban de Bilbao. La escasa rentabilidad
dieron al traste con estas proyecciones, dado que, pese a llenarse el local, se
pagaba como impuesto al ayuntamiento el 25% de la entrada, correspondiéndoles a los suministradores de
las películas el 50%.
Un
año después, en 1945, el Ayuntamiento nestosano firma un contrato de
arrendamiento,
para que nuevamente se dedique tanto como cinematógrafo como para otra clase de
espectáculos morales, con la empresa del vecino pueblo de Ramales de la
Victoria
“SOTA y Cia. Ltdo.”. Este contrato solamente tuvo vigencia durante
aproximadamente dos años, al cabo de los cuales, definitivamente las
proyecciones de cine ya no se volvieron a realizar en local alguna de Lanestosa.