El
Neolítico
A partir
del 3.500 a.C. se van introduciendo en la vida cotidiana de las comunidades que
habitan el País una serie de nuevos comportamientos y de innovaciones técnicas
que serán las que caractericen al Neolítico: utilización de la cerámica,
pulimento de la piedra y domesticación de animales.
En
Vizcaya la cerámica y el pulimento se detectan por primera vez en la cueva de
Kobeaga II (Ispaster), dentro de un grupo humano que guarda un estrecho paralelo
con Tarrerón y que está formado por recolectores de moluscos y cazadores,
unidos culturalmente a tiempos epipaleoliticos. Ambos yacimientos representan
las últimas etapas de una economía depredadora que se verá progresivamente
reemplazada por el pastoreo.
Más
cerca del territorio de Lanestosa, en Arenaza I, actualmente en curso de excavación,
es donde se ha obtenida una sólida secuencio del proceso de evolución hacia un
Neolítico pleno de un grupo precerámico, que aún no conoce la domesticación
pero donde se han intercalado algunas novedades inherentes a lo nueva Edad. De
hecho, los primeros indicios — el pulimento de la piedra— aparecen algo
antes que la producción de la cerámica, coexistiendo con una industria en
silex que parece conectarse con la Tardenoisiense aunque no de forma muy clara,
dado los escasos elementos geométricos que aporta.
Habrá
que esperar a un nivel superior (lO) para poder documentar por primera vez la
existencia del Neolítico dentro de una posición estratigráfica irrefutable y
con la presencia conjunta de sus tres caracteres. Así, se han localizado
diversos fragmentos de cerámica ornamentados, cuando la pasto está aún
fresca, con la aplicación de conchas de moluscos (cerámica cardial).
Conviviendo con ella se encuentran cerámicas decoradas con una técnica
punzante y que representan uno de los estados más antiguos de la cultura con
cerámica. Además, es ahora cuando se recogen signos inequívocas de
domesticación; el estudio de los restos de fauna nos señala un neto predominio
de los animales domésticos, 79%, frente a los salvajes, 20,7% (Apellániz,
Altuna, 1975).
En
estos momentos el hombre, aunque todavía sigue estrechamente vinculado a la
Naturaleza y a las variaciones ambientales, se convierte en productor y deja de
depender exclusivamente de la caza y recolección para obtener alimentos.
Tradicionalmente se considera que la llegada de un sistema de producción
artificial comporta cambios esenciales en las sociedades primitivas que, verosímilmente,
tuvieron que modificar aspectos importantes de su organización social.
Durante
todo el período, en el País Vasco, se siguen utilizando las cuevas como
lugares de habitación pero de forma más restringida. La población sale al
exterior y parece que se establecieron en poblados al aire libre de los que hoy
en dia, en Vizcaya, no tenemos ningún dato. Los modelos más cercanos hay que
buscarlos en Alava donde, por ejemplo, en Berniollo, ubicado en las proximidades
del río Bayas, se ha localizado un pequeño poblado estructurado en un solo
nivel de ocupación, en el que se conservan unos posibles fondos de cabaña, y
que ha proporcionado abundantes materiales que posibilitan la reconstrucción de
los modos de vida Neolíticos (Baldeón, 1983).
