El truquemé
Para
practicar este juego se marcaba sobre una acera o un lugar de tierra dura un
campo rectangular, generalmente con una piedra caliza o un pedazo de teja o
ladrillo, haciéndolo con un palo en caso de hacerse sobre tierra. Se componía
éste de espacios sencillos y dobles, enumerándolos del uno al ocho.
Se
iniciaba el juega lanzando, desde fuera del campo, una piedra plana al espacio
uno, comenzando asaltar sobre un pie, sin pisar ninguna de las rayas marcadas, a
partir del segundo espacio y haciéndolo igualmente en el tercero, para saltar
al cuarto y pasar el pie que se llevaba en el aire, y sin pausa alguna, pisar
con el pie contrario en el quinto espacio, saltando nuevamente con el pie en el
aire al sexto y desde éste saltar a los espacios séptimo y octavo, pasando los
pies, uno en cada espacio. En estos últimos, de un salto se giraba el cuerpo
180.º, quedando de cara al punto de salida, volviendo de idéntica manera que
la ida, cogiendo la piedra situada en el primer espacio para salir del campo de
juego.
Continuaba
el juego lanzándose la piedra al siguiente espacio, repitiéndose la forma de
juego anteriormente descrita, y así sucesivamente hasta que ésta era lanzada
en todos los espacios desde la posición contraria hasta el primero de salida.
Cuando
uno de los participantes, no existiendo un número determinado a la hora de
jugar, hacia malas (pisar las rayas con los pies o la piedra, moverse y
confundirse de espacio) perdía el turno hasta que el resto de las jugadoras
incurrían en el mismo hecho.