Fuente de la Piña

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Parque y Fuente de la “Piña” 

Se denomina parque en algunos documentos a la plazuela de las escuelas, en la embocadura de los dos puentes desde la carretera de Laredo. Este lugar, con algunos árboles que allí se plantaron, ha perdido parte de su encanto al dejar de prestar servicio algunos elementos como el lavadero y caer en desuso su fuente.   

En 1861 logró Lanestosa nuevos caudales de agua para el servicio de la fuente, del lavadero y del abrevadero. El lugar del porque fue el elegido para ubicar estos servicios, un paraje despejado y muy pasajero. La fuente, resultado de este proyecto global, no se conserva. La que le sustituyó, ocupó un ángulo de la plazoleta, junto al número 2 de la calle Sáinz de Rozas donde estuvo muchos años (aún se reconoce el lugar) hasta que fue trasladada al asentamiento actual, donde constituye el elemento principal. 

Responde a un lejano modelo neoclásico de fuente en pilar piramidal con cuatro pilas dispuestas en cruz. Es un elemento de bello diseño muy descuidado en la actualidad; ha perdido la iluminación, de los cuatro surtidores solamente funciona uno de ellos, y las tazas se encuentran muy descuidadas; el rótulo de la fecha de su erección también ha desaparecido. La hizo, o rehizo, en 1917 el cantero-labrante local Valerio San Emeterio. 

Aún se recuerda en Lanestosa el ambiente de relación creado en Torno a esta fuente, y los desgastes de los pilas evocan las herradas que la veintena de chicas de servicio de las mansiones de la calle Sáinz de Rozas usaban cada atardecer para abastecerías cisternas de sus casas, como también se recuerdo el aprecio que hacia su agua tenían los pasajeros. Hoy está demasiado desnaturalizada, pero es recuperable.