Iglesia
parroquial de San pedro Apóstol
El
edificio de cualidad pública más importante de Lanestosa es su iglesia parroquial.
Es seguro que la población sobre la que se establece la villa de Fenestrosa en
1287 tuviera un templo para el servicio religioso del reducido número de
personas que lo poblaban; no se cita la advocación, sin embargo, en el fuero,
pero sabemos que la iglesia actual no es consecuencia directa de aquélla; ni
siquiera se asienta en el mismo lugar, ni guarda resto alguno que revele una
cronología medieval. La vieja iglesia de Lanestosa, que, aunque en ruinas,
llego hasta el siglo XVIII, pudo estar situada en la ribera derecha del Calero,
en un espacio entre la carretera de Laredo y las cuestas que existen detrás, a
la altura de los números 14-16-18, aproximadamente; pero no hay certeza de
ello.
Según
Iturriza, el traslado de la parroquia se debió hacer en el siglo XVI,
abandonándose
su fábrica, que se mantuvo mucho tiempo, como decimos; pero el propio edificio
y la documentación inédita coinciden en que si se construyó algo dentro del
siglo XVI sería muy a finales, y que el grueso del edificio se debió levantar
entre 1610 y 1620, perpetuándose un poco más, incluso, la obra de la torre,
que será de en torno a 1650, y la capilla, de esos años también o de poco
antes.
La
iglesia es uno fábrica renacentista del siglo XVII relativamente discreta,
aparejada en mampuesto que, perdido el enlucido que llevaba en una actuación
importante en 1967, presenta ahora la piedra desnuda con el junteado pincelado
en blanco. Al interior se nos manifiesta organizada en una nave que se reparte
en tres tramos, uno de ellos para crucero de brazos poco profundos. A los pies
se alza la torre, que prolongo, centradamente, el eje principal del edificio. La
sacristía, por su parte, se halla junto a la cabecera, (que tiene el testero
plano), por el lado de Mediodía. Hay además otra segregación, uno capilla
bojo a Norte, al tramo central (capilla de Marrón).
Separan
los tramos arcos de medio punto que posan en pilastras toscanas de alto zócalo.
Entre los arcos se estructura un abovedamiento de crucería de terceletes con
ligaduras en cruz. La forma de apeo en las rinconeras es mediante mensulillas o
veneradas en algunos lugares y ovoides en otros. Uno cornisa de placa recorre
perimetralmente los muros por el interior, enlazando todos los elementos
soportantes.
Crucería
de terceletes lleva, igualmente, la capilla de Marrón, adonde se ingreso por
embocadura de medio punto.
El
área de los pies es lo más complejo del templo. En primer lugar se advierte
que el elemento de la torre sirve en su cuerpo bojo de sotocoro, y arriba para
coro alto, sobre arco rebajado que sostiene piso holladero de madera. Al
sotocoro, a Mediodía, se adoso una pequeña capilla cubierta con bóveda de
aristas; es el antiguo baptisterio.
El
edificio se ilumina suficientemente por tres vanos apuntados, reforma moderna,
abiertos a los tramos por el Mediodía. Los paños se refuerzan mediante
estribos que corresponden a las pilastras internas y a los perpiaños; no
alcanzan la cumbre del tejado y se rematan en talud chapado muy caído
Dispone
la iglesia de San Pedro de dos accesos, uno de ellos, el de los pies, fuera de
uso, habitualmente. Ambos son muy similares, grandes elementos de medio punto
con gran dovelaje liso. El de los pies se abre al hueco de la torre; el otro, al
último tramo del edificio, por el lado de Mediodía, donde queda protegido por
un porche de tejavana, espacio enlosado cerrado con reja de hierro.
Por
el lado opuesto se acoge a la iglesia otro pequeño porche, sobre columnas de
fundición. Es obra moderna que tiene función civil: alhóndiga. También va
enlosado en caliza gris.
La
torre es bastante menguada. Dispone de dos cuerpos que por el exterior se reflejan
o través de imposto de placa lisa. El cuerpo inferior alcanza la cumbre de la
nave y, como va dicho, se identifico con los espacios internos del edificio. El
otro, de menor altura, es exento, para campanario, más aéreo por el lado de
Poniente, orientado, pues, hacia el grueso del caserío. Sus vanos son de medio
punto y se cubre con tejado a cuatro aguas. Al borde del tejaroz aparecen los
característicos elementos clasicistas de pirámides con bolas. Cuando en 1857
se planeaba la construcción del nuevo reloj se pensaba paro él un chapitel,
del que existe diseño, sobre el último cuerpo de la torre.
La
fábrica del templo se estaba realizando en 1614 (se habría empezado algunos años
antes, probablemente) bojo planos firmados por los canteros Juan de la Sierra,
Juan de la Bodega y Domingo de la Deheso, carranzanos todos, con la supervisión
del alcalde de Lanestosa Pedro de Rozas. Pero la historia de la construcción no
es nada limpia, ni fácil de reconstruir por la gran cantidad de documentos
parciales, a veces casi contradictorios, que se suceden desde esa fecha hasta
1620 o poco más. Juan de la Sierra, por ejemplo, fue apartado de la obra como
director, pero luego sigue como cantero, aunque subarrienda parte de su
trabajo. Luego, la obra sufre ciertos “quiebros” que parece soluciono el
concurso del maestro cantero montañés Juan de Jorganes... Entre tanto, quizá
antes de abovedarse el conjunto, entran en liza los carpinteros que trazarían
la tejavana: Juan Sáinz de Barguillo y Diego Gil de Gibaja.
Algunos
defectos en lo que se le había tasado a Jorgones los reparaba Blas de la
Pedrosa, quien extendía finiquito de ello en 1644. La copilla, fundación de D.
Juan de Marrón, alcalde de Lanestosa, seria hecha paresas fechas y por Bodega y
Deheso, que son, con mucho, los que más tiempo ocupan en el templo. El último
de ellos precisamente hacia la caso de los Marrón en Lanestosa en 1624.
En
estos términos debe plantearse la biografía constructiva de la iglesia de
Lanestosa. Proceden casi todas las noticias del Archivo Histórico Provincial
donde se recogen los registros de los notarios de Lanestosa. La fuente del
Archivo Parroquial, en cambio, es poco elocuente, y menos aún la del Archivo
Municipal, que, mayormente, son más modernas.
Por
lo que se refiere o actuaciones más recientes, sabemos que en 1777 se hacía de
nuevo todo el tejado. Bernardo Pérez, vecino de Miera, se encargaba no sólo de
“desbolber” el tejado sino también de jaharrar por fuero toda la iglesia,
que se pretendía enlosar en 1790 si bien, por caro, se acordó entarimaría, lo
que hicieron Santos de la Brena y Miguel de Morúa, limitándose al enlosado del
pórtico, como al presente está. La reja que defiende este pórtico adintelado
es moderna; se debe o la fragua de Federico López, padre de Pepin López, el último
herrero de Lanestosa. La forjaba a comienzos de siglo. Otra actuación
importante fue la de Roque Berástegui (1849): reconstrucción de una bóveda,
etc... En fin, entre unas casas y otros la biografía de la iglesia ha quedado
medianamente bien fijada.
De
una visita de 25 de julio de 1805 recogemos una noticia que no es habitual en
nuestro territorio: el Visitador encuentra la iglesia en muy buen estado y
encarga que se prosiga en esa conducta “pues lo requiere la hermosura del
templo”. Como ejemplo aleccionador lo reflejamos aquí.