Juegos
de cartas
La llamado baraja española, de cuarenta cartas, ha sido
el habitual divertimento en el que los nestosanos. sobre todo los de más edad,
empleaban parte de su tiempo de ocio.
La costumbre más generalizada era la de acudir, después
de la comida, a los bares de la Villa para jugar a las cartas por parejas, dos
contra dos.
Los juegos más usuales han sido el mus, la brisca y el
tute, juegos que en la actualidad siguen vigentes.
Hasta la mitad de este siglo, fue habitual el que
acudiesen todos los domingos, debajo de los balcones de la plaza las mujeres
casadas, de ordinario las de más edad, para jugar a la brisca.
A las tres de la tarde, hora en que se dirigían al
rosario, bajaban una pequeña mesa y cada una su banco, para iniciar las partidas, terminado el oficio religioso, a partir de
las 4 de la tarde y
finalizar al anochecer, coincidiendo con el toque de oración, los inviernos a las 7 y en el verano a los 8.