La banda
De estas inquietudes y bajo su dirección se iniciaron los
primeros pasos para la formación de la Banda Municipal en los primeras meses
de 1914. Pronto y ante el entusiasmo despertado, fue engrosando el número de
componentes, llegando a contar con una veintena de músicos, y que hasta 1936 se
hicieron acreedores de un meritorio reconocimiento por su calidad musical.
En esta primera época, dirigieron la banda, Anacleto
Urquijo (que posteriormente sería subdirector de la banda Municipal de Dos
Cominos), Miguel Calvo (apodado Barajillas) y Raimundo Martínez.
Después
de la guerra civil, la banda se reorganizo bajo la dirección de Francisco Cachón.
Tiene una existencia efímera y su número de componentes no llega a sobrepasar
nunca los ocho.
Ha
sido norma generalizada que el director de la banda compaginase esta faceta con
el trabajo de funcionario público en el Ayuntamiento de la Villa (secretario,
bien municipal o del juzgado).
Todos
los domingos por la tarde, debidamente uniformados con traje de color kaki y gorra de
plato, amenizaba el baile en la plaza de la Villa, desde las cuatro
hasta las ocho aproximadamente
El
Ayuntamiento les dispensaba, tres domingos al año, para que así acudiesen a
tocar a fiestas o romerías de otras localidades vecinas, con el fin de ganar
algún dinero, dado el exiguo emolumento que les retribuía.
Era
así misma su obligación, el acompañar con sus notas musicales las procesiones
de San Pedro, San Roque, Las Nieves y El Corpus.
Habitual ha sido así mismo, y hasta la época de su
desaparición, “Las Alboradas”. Consistían éstas en tocar varias canciones
ante las casas de las familias más pudientes para felicitarles con motivo del
santo o cumpleaños de alguno de sus miembros, quienes recompensaban económicamente
a los músicos. También se realizaban las Alboradas como recibimiento cuando
regresaba a la Villa algún indiano.
Destocada fue la labor de formación musical llevada a cabo en
la Escuela de Música, a cargo de los directores de la Banda. La mayoría
de los jóvenes aprendían solfeo y se les enseñaba a tocar el piano,
instrumento éste existente en las casas de familias acomodados.
Existen algunas canciones, muy entonadas años atrás, que
con el discurrir del tiempo van cayendo en el olvido.
Dices que vas y vienes
a Lanestosa
del jardín de la reina
morena mía
tráeme una rosa
tráeme una rosa nena
tráeme una rosa.
Villa de Vizcaya hermosa
que altas montañas te cubren
despejazme ancho el camino
para admirarte y subir hasta la cumbre
la Villa de Lanestosa
la Villa de los amores
donde se crían las chicas
como ramitos de flores.
Aquí Lanestosa
hay qué bien está
una Villa hermosa
para veranear
bello es el paisaje
el clima es ideal
por eso parece
el paraíso terrenal
son sus moradores
buenos a cual más
tan acogedores
que no cabe más
aquí Lanestosa
oh! qué bien está
viva Lanestosa
grito en alta voz
viva Lanestosa
de mi corazón.
Allá
en agosto
del
cinco a siete
en
una Villa
que
yo bien se
hay
uno fiesta morrocotuda
de
las poquitas que ha visto Vd.
salen
danzantes
y
redoblantes
el
chistu alegre
con
tamboril
y
un ramillete
de
chicas guapas
porque
es la fama
de
aquel país
pero
lo más notable
de
toda la actuación
es
la Virgen de Las Nieves
que
es sacado en procesión
tiran
cohetes
repican
las campanas
los
forasteros dicen
que
vivan las nestosanas.
Hoy
se celebra en Villarcayo
un
partido de emoción
y
pondrán los camaleones
a
jugar el corazón
la
victoria del elegido
la
repetiremos hoy
porque
se os interpone
el
gran Club Camaleón
y
todos unidos
debemos
gritar
con
gran alegría
debemos
cantar
camaleones,
camaleones
vuestro
empuje de leones
la
victoria os ha de dar
camaleones,
camaleones
un
millón de corazones
esperando
el triunfo está
camaleones,
camaleones
cuando
al fin de la victoria
montemos
en el camión
todos
juntos gritaremos
gritaremos
sin cesar
viva
el Club Camaleón.
Al Camaleón
al Cama, Camaleón
le metieran tres goles
los del San Pantaleón
Pera dice Chula
que el no está conforme
con el reglamento de jugar al gol
porque de ese modo
cualquier ignorante
ganaba al mejor campeón.