La Trompa
De
forma de tronco piramidal, de modera con un eje metálico, la trampa se adquiría
en las tiendas de la Villa.
Se
ponía en movimiento rodeándola con una cuerda para lanzarla al suelo e impulsarle
un movimiento de rotación sobre sí misma.
Se
marcaba un circulo en el suelo y se lanzaba las trompas al interior del mismo,
para intentar cada participante el sacar de éste las otras trompas.
Ha
sido habitual, generalmente en la marquesina de la iglesia, el jugar a las chapas (antiguas
perras o guiturris) con la trampa. Para ello se marcaba una raya en el suelo y cada participante colocaba sobre
la misma su chapa. Colocadas todas ellas, el primero de los participantes, previo sorteo, lanzaba
la trampa
al suelo para cogerla, en su movimiento de rotación, con la palma de la mano.
Una vez cogida, se lanzaba contra la chapa, en el intento de hacerla avanzar en
dirección a la pared de la marquesina. Esta operación se repetía, tantas
veces como fuese pasible, durante el tiempo que la trompa mantuviese su rotación.
Cada participante repetía la operación, quedando vencedor aquel que primero
llevaba la chapa a la pared.