LA
VIVIENDA.
La casa popular nestosana se ha visto en su mayoría,
sometida a múltiples transformaciones encaminadas a una mayor comodidad y
funcionalidad. No obstante, y pese a ello, mantiene, por lo general, su antigua
distribución. Esta presenta un esquema típicamente funcional, donde los huecos
se aprovechan al máximo. Este tipo de esquema siempre ha estado a cubrir las
necesidades impuestas por las principales actividades desarrolladas en la Villa,
la agricultura y la ganadería.
Los materiales de construcción empleados por excelencia
en las casas de Lanestosa han sido la piedra y la madera. Las más frecuentes,
son casas de muros de mampostería con esquinales de sillería. También las
puertas están enmarcadas con piedra de sillería, al igual que las ventanas,
generalmente pequeñas, que se encuentran enmarcadas por cuatro piedras de
sillería (arenisca).
La utilización de la madera ha sido fundamental, empleándose
para los suelos, escaleras, puertas, ventanas, balcones y sobremanera en la
techumbre. Por lo general madera de roble y castaño.
Para la cubrición del tejado, en este tipo de casas a dos
aguas, siempre se utilizó la teja curva.
En las casas de moderna construcción estos materiales se
ven relegados por el ladrillo y el cemento. En cuanto a la madera, no sólo
tiende a desaparecer de las clásicas techumbres, sino que, con el uso del
aluminio, desaparece igualmente de los ventanales.
La orientación de las casas viene influenciada por su
situación en el conjunto urbano que constituye el núcleo de la Villa. Por lo
general, las fachadas de las casas nestosanas se orientan dentro del cuadrante
SE-SW.
En cuanto a su distribución, tomemos como referencia la
vivienda situada en la calle Soba, nº 2.
Esta casa, construida en el año 1803,
conserva casi intacta su primitiva estructura. Es una construcción rectangular
de planta baja, piso y payo, distribución generalizada en las antiguas casas de
labranza, hoy día adecuadas a la explotación ganadera.
La planta baja está ocupada por la cuadra. Su acceso se
hace a través del portal por una puerta de un cuerpo con ventano. Posee un
pesebre corrido contra la pared del fondo de la cuadra. Paralelo a éste, se sitúa
en el centro el hacil, para que caigan en el los excrementos del ganado. Se sitúan
igualmente en el centro, dos postes de madera, sobre poyales de piedra. Sobre éstos
se asientan sendas zapatas que aguantan una gran viga central, sobre la que se
asientan los tirantes que, con la chulla, conforman el suelo del piso superior.
En un extremo de la cuadra se encuentra el borcil, lugar
reservado para la cría de los cerdos.
Al primer piso se accede por una escalera de madera
existente en una de las orillas de la cuadra. Existen algunos casos en que este
acceso se lleva a cabo por otra puerta independiente a la de la entrada a la
cuadra. Este piso se divide en cocina, comedor, cuatro habitaciones y un pequeño
cuarto habilitado como baño. A la orilla del comedor está la escalera que
conduce al segundo piso, el payo, y se accede a ella por una pequeña puerta de
madera. Así mismo, desde el primer piso se accede al balcón.
Sin embargo, y cuanto al balcón se refiere, ya no es válido
el ejemplo tomado de vivienda. Esta casa presenta un solo balcón, no muy usual
en el resto de las casas nestosanas. Por el contrario, la fachada principal de
la casa nº 30 de la calle Laredo, en la que se sitúan balcones corridos,
paralelos al caballete, tanto en el primer piso, como en el payo, si es una
característica mayoritaria en este tipo de viviendas.
Siguiendo con la descripción anterior de la casa situada
en la calle Soba, nº 2, nos encontramos con la cocina, donde, por lo general,
se desarrolla la vida familiar.
Es una estancia más bien reducida. Contra uno
de los muros, en el centro, se sitúa el fuego bajo. Consta de una base de
cemento, antiguamente de piedra de forma rectangular, donde se hace la lumbre.
Se eleva varios centímetros del piso de la cocina, complementándose con lo
campana de la chimenea para la salida de los humos.
Desciende de la chimenea el llar, cadena de hierro que
dispone de un gancho en su extremo inferior, que sirve para colgar un balde
donde se suele calentar agua o condimentos con destino a los animales, por
caso general a los cerdos que se crían en el borcil.
En el fondo del fuego, apoyada contra la pared, se sitúa
una chapa de hierro decorada con figuras en relieve.
El esparcimiento de las cenizas sobre la base del fogón
se evitan con el empleo de unos hierros que delimitan el fuego, excepción hecha
en la parte que da al fondo. A una orilla se encuentra el trébede, sobre el que
se colocan pucheros en los que se condimentan los alimentos.
En la actualidad, también se emplea para el habitual
condimento de los alimentos la cocina de gas butano.
En uno de los rincones de la cocina, junto a la pared y a
la altura de la única ventana existente en esta pieza de la casa, está la
fregadera. La primitiva estaba tallada en piedra, manteniéndose de ella la
vertedera que da a la calle.
Refiriéndonos a las construcciones complementarias que
acompañan a las casas, son los gallineros los más usuales. Se sitúan éstos
en las proximidades de las casas.
No ha sido el horno de cocer pan una construcción
complementaria usual en las casas nestosanas. Téngase en cuenta que a
principios de siglo, fabricaban y distribuían pan en la Villa dos panaderías.
Situado en la casa quemada, en el Callejón Oscuro, estaba construido con piedra
(mampostería) y tenía la cubierta a dos aguas con teja curva.
El
borcil, para la cría de los cerdos, siempre ocupa un
pequeño espacio en el interior de la cuadra.
Un elemento importante en la Villa fue el lavadero público
dada la carencia de agua, hasta no hace muchos años, en las casas. Sin embargo,
pese a su existencia, las mujeres, antiguamente, tenían por costumbre acudir al
río para lavar la ropa. Los lugares elegidos para tal menester eran los
Atrancos y la Ventilla, paraje este último más concurrido por estar el agua
muy limpia.
A partir del año 1940 se inicia la construcción de cabañas
en los cierros destinadas al cobijo del ganado.
El material de construcción empleado ha sido la piedra
del lugar, construyéndose los muros en mampostería. Los elementos de
sustentación (postes y tirantes) son de madera tallada.
La techumbre, con entramado de madera, es a dos aguas. El
material empleado en el techado es la teja curva.
Existen
dos tipologías de cabaña. La menos usual es de planta baja, que se emplea
exclusivamente como establo para el ganado. La más generalizada se divide en
planta baja y piso. La parte baja se utiliza como cuadra habilitada para
guarecer al ganado, disponiendo de pesebres y hacil, de igual modo que los de
una sola planta. El piso superior se emplea como payo para guardar la hierba que
servirá de alimento al ganado. El acceso a este piso superior se hace
generalmente a través de una puerta situada en uno de los laterales del
edificio, paralela al caballete. Existen casas en que la puerta para entrar al
payo se haya situada perpendicularmente al caballete, por encima de la de
entrada a la cuadra. Se llega a ella mediante escalera de madera móvil. Tanto
en unos casos como en otros su servicio va destinado principalmente a meter la
hierba en el payo.
