Los danzantes
La
danza de Lanestosa, danza de los arcos, como su nombre indica, es exclusiva de
la Villa. No existe testimonio alguno acerca de su origen y es costumbre
tradicional el ejecutarla en lo festividad de Nuestra Señora de las Nieves, el
5 de agosto, por los danzantes, nombre que reciben aquellos que lo bailan.
Los
componentes que integran el grupo, en número variable pero siempre impar y no
menos de once (antaño siempre nueve), van vestidos con camisa, pantalón y
calcetines de color blanca; alpargatas también blancas con cintas rojas; faja
igualmente roja como lo es el pañuelo que llevan al cuello, éste último en
tiempos más lejanos de colores claros.
Los
danzantes más antiguos acostumbraban a ponerse otro pañuelo, en este caso
alrededor de la frente, a modo de cinta, y en el que sobresalía uno de los
picos hacia arriba.
La
mayoría de los danzantes solían ser hombres casados, que acostumbraban, en vez
de anudar el pañuelo, o sujetarlo al cuello con la alianza matrimonial;
costumbres estas que en la actualidad ya no se mantienen.
El
día de las Nieves, y siguiendo la tradición, previamente reunidos ante la
iglesia, acuden al Ayuntamiento para traer a las autoridades a la misa mayor.
Forman a la llegada de la comitiva a la iglesia un paso con los arcos para que
los ediles municipales entren bajo él.
Una
vez finalizada la misa, y antes de salir la imagen de Nuestra Señora de las Nieves,
se tiran los arcos (de unas 2 metros de longitud) en el suelo para marcar la
posición de salida de los danzantes.
Tiene
esta danza dos partes. La cerrada, con la que se inicia el baile: formación
paralela de dos filos de igual número de danzantes, con arco a derecho e
izquierda, situándose el que ejerce de capitán en medio de los dos de cabeza,
cogiendo los extremos opuestos de los arcos de éstos que quedan a su mano. El
final de la formación se cierra con un solo arco, de lado a lado, que agarran
los danzantes con la mano opuesta a la que cogen el arco que les une con sus
antecesores de fila.
Bailan
esta parte de la danza sin soltar, ninguno de ellos, arco alguno, para pasar a la
abierta, no existiendo un punto de referencia determinado para llevar a cabo tal
cambio.
La
parte abierta se inicia en el momento en que el capitán tira el arco que queda
a su mano derecha, se da la media vuelta y salta por el arco final, teniendo que
hacerlo todos los demás componentes del grupo, avocando posteriormente a la
posición inicial y pasar a la posición de cerrada. Ambos partes se repiten
varias veces a lo largo de la procesión.
Finalizada
esta, recogen de nuevo a las autoridades municipales y los llevan al
Ayuntamiento. Antaño éste invitaba a los danzantes a un aperitivo.
Actualmente, en estas últimas fiestas, apenas hace dos meses celebradas, los
diecisiete danzantes que han participado acompañados por los txistularis de
Santurtzi, hicieron el recorrido por todos los bares de la Villa, invitados por
el Ayuntamiento.
Desde
hace dos años, también participan junto a los danzantes mayores, un grupo de
trece pequeños nestosanos, en el intento de que poco a poco se vayan preparando
para que en un día no muy lejano tomen el relevo de sus mayores en el empeño de
pervivir esta ancestral costumbre.
El
mismo día 5, pero por la tarde, es igualmente costumbre que pervive al paso de
los años, que los danzantes vayan por las casas de Lanestosa postulando, lo que
es conocido por “echar los vivas”.
Se
reúnen, a partir de las tres y media, frente al Ayuntamiento y acompañados por
los txistularis, inician el recorrido ejecutando la danza de los arcos.
Finalizado la danza delante de la casa, y al salir los dueños de esta, uno de
los danzantes grita: “que viva.., y "toda su familia muchos años”.
A
lo que responden el resto: ¡ Que vivan!
Este
recorrido siempre ha tenido su recompensa, pues no sólo han sido las copas que
a los danzantes se les viene ofreciendo en cada caso, sino que económicamente
siempre se ha recaudado bastante dinero y que una vez finalizada la cuestación
se reparte entre los danzantes y txistularis.