Objetivos y metodología

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INTRODUCCIÓN: OBJETIVOS Y METODOLOGÍA

Ya Odón de Apraiz en el prólogo al libro de J. M. Sasía sobre Toponimia euskérica en las Encartaciones, declaraba que “Lo publicado sobre la parte occidental de Vasconia es escaso, disperso y poco adecuado” y añadía más adelante que hasta la publicación de dicho libro “los estudios étnico-filológicos sobre el occidente de Vasconia estaban hasta ahora casi inexplorados” (2).

A este comentario, formulado hace más de 20 años, habría que añadir que la toponimia de las Encartaciones, al igual que la del resto del país. contadas veces ha tenido un enfoque diferente al estrictamente lingüístico.

La toponimia como ciencia no debe limitarse exclusivamente a un análisis temporal (etimológico) de los topónimos. El enfoque debe contemplar una doble perspectiva: el espacio y el tiempo.

Esta primera coordenada, el espacio, es una de los más olvidadas en lo mayor parte de las investigaciones de este género y uno de los aspectos más importantes del pre­sente trabajo. En este sentido, ratificando lo expresado por Julio Caro Baroja “... porque no constituye la toponimia en sí un mero saber de tipo lingüístico, como se cree. Es un saber que está en relación con la historia del hombre y con el mundo circundante, con el mundo que le rodea...” (3).

Un estudio completo que integre ambas coordenadas, espacio y tiempo, debe utilizar la valiosa ayuda que prestan otras ciencias como la historia, la lingüística, la botá­nica, la geografía... Así lo expresa el profesor Llorente, en su trabajo “Toponimia e Historia” (4): “.. . de la misma manera que la Toponimia resulta una disciplina auxiliar de otras muchas ciencias, ella misma, para poder desenvolverse, necesita del auxilio de los demás; de ahí las dos caras que presenta: por un lado, gracias a la Toponimia se han podido desvelar misterios del más distinto carácter o se ha facilitado el conoci­miento de hechos arqueológicos, históricos, geográficos, étnicos; pero, por el otro, a Toponimia, como disciplina lingúística, no se basta a si misma, y tiene que recurrir a la ayuda de otras disciplinas, sobre todo a la ayuda de la Historia, de la Etnología, de la Geografía, de la Arqueología y de la Geología: grandeza y servidumbre de la Ciencia toponímica”.

En la presente investigación nos hemos centrado en la relación que guarda el topó­nimo con su entorno geográfico: tratando de explicar el significado del topónimo en fun­ción de los lugares, la naturaleza del suelo, las actividades que se han desarrolla­do o se desarrollan...(5).

Por otra parte, se ha prestado especial atención a la cartografía y a la fotografía que se han constituido en herramientas esenciales para la representación o plasmación de toda la información toponímica. La inclusión de un apéndice en el que se estudia la car­tografía publicada y los documentos gráficos (croquis, mapas...) dispersos en diferentes archivos, ha permitido apreciar los problemas de índole práctica existentes a la hora de la elaboración de los mapas así como comparar los resultados obtenidos en función del método utilizado en cada una de las fases del proceso.

Lanestosa (*), por su extensión (1,3 Km2), así corno por su configuración topográfica ha constituido un marco excelente para comprobar la validez de algunas técnicas de campo y aproximarnos al estudio de la toponimia en relación con su entorno.

Hemos prestada una especial atención a la metodología, ya que consideramos que puede aportar alguna novedad y, lo que es más importante, ofrece la posibilidad de ampliar esta experiencia a un proyecto más amplio, al que más adelante nos referiremos.

La metodología utilizada en la investigación se ha basado en tres fases bien diferenciadas: el trabajo de campo, la documentación y lo plasmación cartográfica.

1)El trabajo decampo:

La recogida de información sobre el terreno se ha realizado mediante lo encuesta directa a nestosanos buenos conocedores del lugar. Ellos nos han acompañado al campo y se han esforzado en precisar y proporcionar toda la información que necesitábamos. Estas encuestas han sido grabadas con el objeto de que sean analizadas por lingüistas especialistas en la materia.

En esta fase de recogida hemos utilizado dos tipos de fuentes: los mapas y las fotografías.

Los mapas correspondientes al término municipal de Lanestosa (hojas 60-34,60-35, 60-42, 60-43 y 60-51) a escala 1:5.000, elaborados por el Departamento de Cartografía de la Diputación Foral de Bizkaia. En ellos se incluye la información planimétrica, hidrográfica, la delimitación de los cascos urbanos, edificaciones aisladas, carreteras, caminos y toponimia básica (mapa nº 10). Estos mapas nos permiten conocer las características principales del espacio que estudiamos pero carecen de información referente a la utilización del suelo (extensión de masas forestales, tierras cultivadas...) que, de alguna forma, nos permitiría fijar con una mayor exactitud los límites del topónimo. Por tanto, para una mayor fiabilidad consideramos necesaria la utili­zación de algunos mapas temáticos y/o de la fotografía.

En este sentido, creemos que un buen material fotográfico mejoraría los resultados del trabajo de campo, ayudando al encuestador a identificar los lugares con una mayor rapidez y fidelidad así como a la hora de relacionar el topónimo con su entorno. La ortofoto, a una escala 1:5.000, resultaría una buena herramienta de trabajo ya que, a las características anteriormente mencionadas, se añadiría lo información de las curvas de nivel. Esta es la fuente que utiliza el lnstitut Cartográfic de Catalunya en el proyecto de toponimia que viene realizando con éxito desde hace unos años (6). De momento, carecemos de ortofotos correspondientes a Bizkaia y únicamente, disponemos de fotografía en color a escala 1:18.000 del año 1983, perteneciente a la Diputación Foral de Bizkaia. Esta fuente resulta válida para el encuestador que precise, en un momento dado, una visión de conjunto del territorio.

Por último, hemos conseguido resultados bastante aceptables pon medio de los vistas panorámicas de Lanestosa, confeccionadas por nosotros de manera artesanal; el emplazamiento de la villa en el fondo del valle ha facilitado las diferentes tomas desde dos puntos de vista distintos, facilitando así la visión de conjunto.

Toda la información recogida en el campo sobre los mapas 1:5.000 y sobre fotografía se ha vertido a unas fichas, denominadas “fichas de campo”, que serán introducidas en una base de datos.

2)Documentación y normalización lingüística:

La documentación consultada no es más que una primera aproximación a los fondos que se encuentran depositados en los diferentes archivos. Se ha explotado, directamente, el Archivo Municipal de Lanestosa que nos ha proporcionado una rica información a través de las Concordias de esta villa con los vecinos valles de Soba (1525) y de Carranza (1588 y 1635), los Apeos con Soba (1602 y 1 773), la información que ofrece el Catastro de Rústica (1954) y, la posterior Concentración Parcelaria (1980), entre otros.

Los resultados de la paciente y exhaustiva investigación que ha realizado José Carlos Enríquez en el Archivo Protocolos Notariales de Vizcaya, referidas fundamentalmente al s. XVIII, han servido para aportar un material toponímico, hasta ahora inédito, de interés para investigaciones etimológicas. También hemos consultado parte del Archivo General del Señorío de Vizcaya, en concreto, la Sección de Montes (1 787-1802) y los distintas fogueraciones que datan del S. XVIII.

En cuanto al tema de la normalización lingüística consideramos que es un tema delicado, complejo y que requiere un planteamiento serio y urgente. En este sentido, recojo la opinión del profesor Alfonso Irigoyen en los Jornadas de Toponimia celebradas en Vitonia-Gasteiz en lo que afirmaba, refiriéndose a los mapas topográficos, que “las formas toponímicas siguen los criterios tradicionales.., necesitan una revisión de las formas registradas y corrección de los posibles errores...”. En el apéndice cartográfico que presentamos, hemos tratado de reflejar esta problemática y hemos adoptado, tanto en el texto como en el documento cartográfico, las formas oficiales que han sido recientemente publicadas. Los casos dudosos serán objeto de análisis de un equipo de filólogos que esta llevando a cabo una investigación en torno a este tema en el Instituto DEIKER de la Universidad de Deusto.

3)Representación cartográfica:

La plasmación de la información toponímica, recogida mediante el trabajo de campo, se presenta mediante una cartografía temática basada en criterios de orden geográfico. Hemos tratado de establecer una jerarquía en función de la extensión que ocupan y de una clasificación geográfica previa. Así por ejemplo, hemos agrupado por una parte, todos los topónimos que se refieran a la tierra, por otra, los correspondientes a la orografía, por otra, a lo urbano... Lo escala empleada ha variado en función de la densidad, aunque la más adecuada, en la mayor parte de los casos, ha sido lo 1:10.000. (Algunos mapas, por su tamaño, se han incluido en la solapa trasera).

Por último, queremos expresar nuestra gratitud a todas las personas que han colaborado en cada una de estas fases del trabajo, en especial a todos los vecinos de Lanestosa que nos han facilitado la información y acompañado en las prospecciones del terreno. Entre ellos se encuentran Isauro Ortiz, Severino Ortiz, Pablo del Río, Rodolfo Sanemeterio, Jose María Rodríguez, Luis Ranero, Alberto Benito... Asimismo hemos de agradecer la ayuda prestada por los distintos especialistas que trabajan en el instituto DEIKER de la Universidad de Deusto: José Ignacio García Arbaiza, por su colaboración en la elaboración de los mapas temáticos, Javier Santano y Roberto González de Viñaspre, filólogos, por los ideas que han aportado. También queremos expresar nuestro reconocimiento a Miguel Sabino Díaz y Pablo Sagardoy por proporcionarnos el material fotográfico y a Karmele Santamaría, responsable de la biblioteca de Estudios Vascos de la Universidad de Deusto. Los contactos que hemos mantenido entre los distintos responsables de los áreas que se investigan en este estudio monográfico han sido enriquecedoras al coincidir, en numerosas ocasiones, en las visitas que hemos realizado a Lanestosa; ello ha contribuido a coordinar, en líneas generales, el trabajo.