Palacio

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El palacio   

El término palacio lo usamos aquí con largueza; muchos de los edificios que encuadramos como tales no merecerán más allá de la acepción de casas hidalgas, o de palacetes. Definimos como palacios una serie de edificios de comportamiento noble, que acusan en sus elementos formoles el paso de los estilos históricos. Los edificios ya citados de Caso Colina y Lehendakari Aguirre nº 27 recogen bien el tipo en el último tercio del siglo XVIII, como lo caso de Bringas, todos sobre solar cuadrangular, exento, edificios compactos de cubierta a cuatro aguas en moderado pendiente y fachadas principales algo generosos, donde destacan los accesos y el resto de los vanos, abiertos en paramentos de aparejos relativamente nobles, donde se recortan en placas lisas de acodos. 

Más interés que el acceso de la cosa Bringas, centralizado, adintelado y moldu­rado, tienen los de la casa Sainz Trápaga, Colina y la de Lehendakari Aguirre nº 27, estos dos dobles y el último, además, esquinero (pero tapiado uno de los vanos), los tres en medio punto sobre capitel de placa. En ellos se bonifico mucho el zaguán, encachado o enlosado, paso a las caballerizas y a la huerta a través de un carrejo enfilado (caso Colina). La planta segunda es de habitación; se accede a ella a través de escalera de madera, con algún tramo de piedra (Sáinz de Trápaga, sobre todo), espacio reducido, bastante diferente del hueco de escalera de los grandes palacios barrocos, elementos verdaderamente distribuidores de los espacios, que sirven, además, como fuente de iluminación y ventilación. El tercer piso es espacio para desván o trastero, que en Lanestosa siempre se llama payo. La forma habitual de separación entre plantas es el forjado de madera. Apenas se conocen las bovedillas, pero hay algunos cielos rasos, cubriciones planos de yeso. 

El palacio de Colina, que tenemos bien documentado es el típico producto de la habitación de la hidalguía local, arraigado en el comercio de Madrid y de las colonias y en la administración. Los Escudero Gilón, sus comitentes, son comerciantes, desempeñan cargos municipales, administran las fábricas de artillería de Cantabria...; en parecido contexto habrá que entender los demás edificios homologables. Así ocurre también en Carranza, en Trucios, en Arcentales... 

La otra línea de información sobre los edificios palaciales alude a una serie de elementos de gran tamaño, igualmente aglomerados, exentos en huertas hacia donde abren miradores: edificios en aparejos de regular calidad, mampuesto junteado a veces (Cosa Calleja, C/  Real nº 5, C/  Fuente nº 1 ...), o enlucido (Plazuela nº 1) o rústico (Correo nº 5). Son construcciones pretenciosas, tanto al exterior como al interior, si bien pocos se liberan de constantes como los forjados de madera en la separación de los pisos. Aunque alguno de ellos dispone de edificio accesorio para caballerizas y cocheras, lo habitual es que éstas se acojan a la planta baja, con amplios accesos y zaguanes. Vanos, molduras y demás elementos decorativos se identifican dentro del tardoneoclasismo. 

Si a estos edificios, del último tercio del siglo XIX la mayoría de ellos, añadimos algunos palacetes, un poco más modernos pero dentro del mismo contexto, como los de C/  Saínz de Rozas nº 2, 4 y 6 y otros, se entenderá que Lanestosa, población de pocas unidades edificadas, les debe mucho de su imagen señorial. 

Cabalmente la capitalización de Lanestosa en lo segunda mitad del siglo XIX debe ser importantísima (capitales a veces provenientes de colonias) y los propietarios rivalizan entre sí en la construcción de edificios residenciales casi espectaculares, donde tengan cabida una amplia servidumbre, que se alojo tanto en la planta baja, junto a la portería, como el ático, mientras lo planta noble es lo intermedio, que tiene salida al mirador, abierto a mediodía o poniente, elemento que aceptará lo arquitectura higienista a finales del siglo XIX en los ensanches de ciudades históricas del Norte. En un porcentaje alto, tales edificios, aunque permanecieran abiertos todo el año, eran segunda residencia.