Puente Viejo
(“Romano”)
En
1758 cundió el pánico en Lanestosa cuando llegó la noticia de que existía un
proyecto de desviar el camino real de Madrid a Laredo por Los Tornos a través
del valle de Soba, uniendo éste con aquel coto a través del Portillo de San
Fernando que se había habilitado con ocasión del acarreo de madera con destino
a la construcción de barcos en los astilleros de la Montaña. El proyecto
atentaba a la verdadera razón de ser de la villa, que rápidamente arbitró
medios para demostrar la bondad del viejo camino que atravesaba por sus términos,
aludiéndose en las preguntas y en las respuestas de las probanzas que se
siguieron a su calidad de ruta antigua, bien pavimentado, resguardada del
viento, poblada, sin puentes que atravesar hasta que se llegaba a Ramales y
apto para transitar por ella con carros tanto en viaje de ida como de retorno.
Conjurado
el peligro de comino alternativo, la villa se debió esmerar mucho, y con
diligencia, en atender la infraestructura del camino, pues dos años después yo
estaba levantado un puente en la villa, el puente viejo del que se venia
hablando ya desde hacia unos años.
No
sabemos bien cómo se atravesaba la corriente del río Calera a su paso por
Lanestosa, pero la documentación sugiere que era por medio de vados o pontones,
sistemas estos últimos que, como complemento al puente de piedra, y luego
puentes de piedra, han llegado hasta la primera mitad del siglo XX
Un
mejor servicio para el paso de viajeros y mercancías es lo que las villas de
Laredo y Lanestosa pretendieron en 1760 cuando abordaron la construcción del
puente de piedra. De la traza y redacción de condiciones se encargó el
maestro cantero Bernardo de Humaran Galdámez, quien, en el acto de entrega del
expediente, se comprometía a fabricarlo él mismo por 4.500 reales, declinando
Lanestosa (que coordino todo el proceso de subasto) su oferto, prefiriendo
recurrir al procedimiento habitual de subasto pública. El remate, que se hace
en el paraje de” Los nogales de la Canal”, fue muy disputado, sacando de
ello gran beneficio las poblaciones promotoras, pues el 17 de agosto de 1760 se
causó en el cantero de Liendo Pedro Llanderas por3.358 reales, de los que 2.000
fueron aportados por la villa vizcaína.
La
obra se debió realizar con suma celeridad, pues el 20 de diciembre de 1760 la
tasaban los canteros Juan Portillo y Joseph Hernando, también de Liendo.
En
las condiciones se especifican bien las dimensiones de la fábrica, el aparejo
(piedra rajola a calicanto), los plazos de entrega, etc...
Recordemos
aquí los nombres de los munícipes que legaron a Lanestosa uno de los retazos más
interesantes de lo historio local. Era alcalde a la sazón Joseph de la Lamo, y
regidores Antonio Ruiz y Francisco Ortiz, sindico Venturo Negrete y alguacil
Francisco Gutiérrez.
El
puente es de un arco de medio punto de 11,30 mts. de luz y de 2,60 mts. de
carrejo, tal como dice el documento. Se aparejo, en efecto, en “rajola”,
piedra menuda de uso bastante común en los más viejos edificios de la población.
La reparación que modernamente ha conocido su carrejo es muy apropiada a un
elemento de su antigüedad.
A
lo largo de los más de dos siglos que el puente lleva construido ha sufrido
algunas restauraciones, lo más importante en 1831 después de la tremenda
avenida del 14 de agosto de 1830 que afectó mucho al estribo y al zampeado.