Recolección.
Desde
finales de julio hasta noviembre, al igual que en épocas pasadas, es el período
habitual de la recolección.
La
patata se recoge en los meses de agosto y septiembre, labor que se realiza con
la azada o con máquina.
Las
alubias se recogen en septiembre, quitando las “garitas” (nombre con el que
se conoce en Lanestosa a las vainas) de la planta; una vez secas, se extraerán
las alubias.
Por
su parte el maíz se recoge durante los meses de octubre y noviembre. Se inicia
su recolección con la “escopa”, quitar las puntas que servirán de alimento
para el ganado, arrancando posteriormente las panojas del palitroque. Este último
también es utilizado como alimento forrajero para el ganado vacuno. Las panojas
se llevan al payo en sábanos, donde se extienden para que seque bien el maíz.
Una
costumbre ya perdida, era la deshoja del maíz. Entrado el invierno, por las
tardes, se reunían los vecinos de cinco o seis casas en una de ellas (mayoría
mujeres pero también hombres y niños), y procedían a quitar el “capillo”,
también denominado “hojón”, de las panojas. Terminada la labor, el dueño
invitaba a todos los presentes con una olla de castañas cocidas, que se comían
acompañándolas con un licor (anís o aguardiente).
Para
la desgrana del maíz se echaban las panojas en cestos de vardanasco
(entrelazado de varas de avellano), conocidos con el nombre de carpanchos, y se
machacaban con mazos de madera, quedando los “carollos” sin el grano.
Recogidas
ya las cosechas, desde aproximadamente el mes de octubre hasta el de abril, y
tal como se hacía en tiempos pasados, tanto en las piezas como en las huertas
se siembran nabos y vallico, para utilizarlo como alimento forrajero para el
ganado, siembra que siempre se hace a voleo