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Sáinz de Rozas nºs 11 y 13
Esta casa de dos viviendas constituye uno de los segmentos
más interesantes del ensanche de la carretera de Laredo.
El caso de este
edificio se repite en otros de la villa: dos viviendas adosadas resueltas bajo
un programa común de indudable acierto, muy enraizado en la arquitectura
popular de la comarca; es probablemente de mediados del siglo XIX, un poco como
paradigma en el pueblo de la casa montañesa que conjuga bien lo estético y lo
funcional.
Lo que mejor define el elemento son las dos solanas
superpuestas enmarcadas por antas; se trata de estructuras de madera pintadas de
rojo, fiadas a la fortaleza de las vigas. Los vanos, todos adintelados, son simétricos
a las dos viviendas y regularizados —cuatro en cada planta—, destacando por
sus enmarcados de sillería caliza en el macizo que es revocado y pintado de
blanco. La casa nº 11 conoce un añadimiento bajo hacia Mediodía, donde está
la huerta. Es una galería cerrada con cristal que conserva, sin embargo, el
antepecho de madera torneada. No coinciden en ambos casos los gustos de sus
habitantes respecto del color de los barandales que, de cualquier forma,
precisan de reposición.