Txistularís y
dulzaineros
No podemos olvidarnos, a la hora de escribir sobre la música,
de nuestro instrumento musical por antonomasia, el txistu.
Desde tiempos inmemorables, los Txistularis nestosanos
(conocidos como tamborileros), que perdieron esa función iniciada la década de
los años 20, desempeñaban su oficio al servicio del Ayuntamiento nestosano.
Al
son del txistu bailaban los danzantes la danza procesional de los arcos, acudían
a saludar a sus convecinos con las alboradas y sobre todo porque su música
amenizaba los bailes dominicales, relegado por la banda municipal (fundada en
1914).
Valentín,
con su padre y su hermano, tamborileros y redoblantes en el siglo pasado, y
Francisco Rodríguez, hasta el año 1920, han sido los últimos txistularis.
Con
sus notas, alegrando la Villa, pusieron fin a esta secular profesión que como
tal figuraba en los censos de población de Lanestosa.
También
la dulzaina tuvo su popularidad en la Villa. El último dulzainero nestosano fue
Manuel Quintana “Taranina”. Después de su muerte, a partir de 1941 los
dulzaineros que acudían a Lanestosa por las fiestas de las Nieves, eran foráneas.
Generalmente, solían hacerlo los dulzaineros de Agüera de Montija (Burgos).